Las anomalías térmicas y El Diablo

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Las anomalías térmicas y El Diablo

El restaurante El Diablo del Islote de Hilario es una edificación singular que no habría podido alzarse sin la astucia de sus creadores. Su arquitecto fue Eduardo Cáceres, pero el diseño se lo debemos al artista César Manrique, a quien siempre le atrajeron los entornos difíciles.

El antecedente de este montículo era una porción de tierra dominada por el calor casi superficial que se escondía bajo sus arenas. Desde los primeros intentos de reconstrucción de la zona los trabajadores coincidían en la imposibilidad de levantar un edificio con soluciones tradicionales pues ni los cimientos más sólidos soportarían el incesante calor de las entrañas del volcán.

Fue entonces cuando Jesús Soto, colaborador de Manrique, propuso la creación de una capa en el subsuelo que apaciguara las altas temperaturas. Se crearía así una sucesión de capas que alternan cemento, terreno arcilloso y rocas que quedarían bajo el edificio. Esto condicionaría las emanaciones de calor, concentrando las mismas en lo que hoy constituye el horno del restaurante.

Casi por casualidad, tras comprobar el comportamiento del agua que lo trabajadores usaban para refrigerar la maquinaria, a Jesús Soto se le ocurre la idea de utilizar estos fenómenos con la colocación delos actuales tubos metálicos que permitirán la formación de géiseres.

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